Encalado: Manipulando el pH de los suelos

Manipulación del pH en los  suelos

 

Aunque indicamos que un correcto pH es de las cosas más importantes a tener en cuenta en los cultivos y jardinería, es uno de los grandes olvidados, sorprende, porque la forma de tratarlo también es relativamente sencilla y muy barata. Para conocer la enmienda a aplicar es fundamental conocer el estado del suelo y para ello es necesario:

 

  • Tener un análisis de pH y conocerlo, como hemos hablado ya en “pH del suelo, El gran infravalorado”.

  • Conocer la saturación de bases del suelo en meq (miliequivalentes) junto con la capacidad de intercambio catiónico. 

  • Conocer la estructura del suelo. 

 

El pH del suelo ya lo conocemos a través del anterior post, en el que explicábamos en qué consiste y sus características, esta vez se le añaden dos variables nuevas sobre las que no habíamos hablado, la saturación de bases y la estructura del suelo.

 

 

Saturación de bases 

 

La saturación de bases es el porcentaje de cada una de las bases de cambio (calcio, magnesio, sodio y potasio) respecto a la capacidad de intercambio catiónico. 

 

Como bien sabemos, los elementos descritos son parte de los nutrientes a excepción del sodio, que en grandes cantidades es contraproducente su presencia porque genera un fenómeno de “sodificación de los suelos”  que actúa sobre la estructura y la capacidad de asimilación de nutrientes, ya que genera en la precipitación.

 

 

 

Capacidad de Intercambio Catiónico

 

 

La capacidad de intercambio catiónico es un indicador que nos permite saber “cuantos nutrientes es capaz de almacenar un suelo” y por tanto, nos encontramos con la despensa natural que tienen los suelos para almacenar y distribuir los nutrientes a medida que los necesitan las plantas. Una baja capacidad de intercambio catiónico está relacionada con los suelos pobres y una alta capacidad nos habla de fantásticos suelos con un contenido en materia orgánica alto y que harán las delicias de cualquier agricultor, profesional o aficionado. 

 

En la imagen inferior podéis ver unas pruebas de  cobertura vegetal que hicimos el año pasado con leguminosas para mejorar la capacidad de intercambio catiónico  de un suelo en un periodo de 2 años. 

 

 

 

 

 

 

 

La textura  del suelo 

 

Un suelo es un conjunto de partículas, todos podemos decir “el suelo es tierra” pero, hay algo más allá de ese puñado de “tierra” , y es que aparte de ser la base fundamental de la producción de alimentos,  es el conjunto de partículas que le dan forma.

 

Como ya hablamos anteriormente sobre la materia orgánica esta vez no haremos mucho más hincapié en ella, pero si hablaremos de la física del suelo. Pero haya paz, la física de los suelos no es hablar de complejas ecuaciones que tardaríamos horas en resolver (eso lo dejamos para otro momento o nos dejáis que nos sigamos quebrando la cabeza nosotros), es hablar de su tres componentes inertes que son las arcillas, limos y arenas:

 

  • Arcillas: componen la parte física de los suelos que nos brindan mejores características en cuanto a la fertilidad de los suelos por su capacidad de retener una parte de los nutrientes. Las arcillas tienen un tamaño minúsculo, que oscila por debajo de los 0,0002 mm de tamaño de partícula. 

 

  • Limos: son las partículas que se encuentran entre las arenas y las arcillas, muchas veces las personas están confundidas al decir que los limos son las partículas más pequeñas, esto no es así, a partir de ahora que nunca os engañen, los limos tiene un tamaño que oscila entre los 0,02 y los 0,002 mm y por lo tanto llegan a tener un gran tamaño, que puede superar 10 veces el de las arcillas con mayor tamaño.

 

  • Arenas: todos conocemos las arenas en sus diferentes tamaños (las de mayor tamaño las conocemos como gravas) pero indicar que cuando superan los 20 mm de diámetro ya se dejan de considerar arenas y se consideran justo lo que estás pensando, piedras. No hagáis como nos comentaron alguna vez a nosotros “la diferencia entre la grava y una piedra es que si os tiran la segunda os va a doler”, pero, intentemos no escalabrar a nadie en nombre de la agricultura y la jardinería.  Las arenas son la parte más inerte del suelo y forma lo que conocemos como “el esqueleto”. 

 

En la actualidad, cuando hablamos de suelos muchas veces solemos decir, “este suelo es franco” o “este suelo es “arcillo-limoso”. 

 

Tenemos una forma muy sencilla de conocer esto, y es midiendo el contenido de las diferentes partículas del suelo, nosotros en el laboratorio lo hacemos con cribado mecánico y análisis bouyoucos, pero en una de las próximas entradas os vamos a enseñar a hacerlo de una forma rápida para que os hagáis una idea, así que permaneced atentos. 

 

En la imagen inferior podéis encontrar el típico triángulo de determinación de suelos:

 

 

 

 

¿Y ahora qué?

 

Una vez que tenemos estos datos es donde comienza la parte interesante, el encalado de suelos se puede hacer con diferentes componentes dependiendo de lo que se pretenda hacer, subir el pH o reducirlo.

 

Si queremos elevar el pH podemos utilizar algunas enmiendas como:

 

  • Dolomita: rica en carbonato de calcio y una forma relativamente barata de aportar magnesio. Por cada tonelada de dolomita estamos aplicando 336 kilos de calcio, 116 de magnesio y unos 548 de carbonatos. 

  • Cal apagada:  es de rápida acción y aporta por cada tonelada unos 540 kilos de calcio, es importante tener en cuenta que si se aplica sin cuidado puede dar lugar a una desestructuración de los suelos. 

  • Yeso agrícola: muy empleado en la actualidad por ser una forma de aplicar azufres en los suelos evitando la acidificación de los mismos, también tiene un efecto positivo para elevar el pH del suelo ya que tiene una alta capacidad para forzar el movimiento del aluminio en los suelos. En la imagen inferior podéis ver yeso agrícola. ¿Notáis diferencias con el empleado en la construcción?

 

 

 

 

Estas son algunas enmiendas empleadas en la actualidad, se utilizan muchas más como las espumas de azucarera, cenizas de horno, etc, pero hemos querido hablar solamente de las que tienen un uso como referencia por su rapidez (cal apagada) o la aptitud doble que presentan otras como la dolomita y el yeso agrícola.

 

Lo más importante de estas enmiendas para elevar el pH del suelo no solo es la calidad, sino también la granulometría de las mismas, cuanto más fina, mayor será la rapidez para que haya un correcto ajuste del pH.

 

Sin embargo, a veces, nos encontramos con problemas de suelos que tienen un pH básico, y por ello, el encalado se tiene que realizar con materiales como:

 

  • Materia orgánica: depositar materia orgánica como estiercol “fresco” tiene un efecto acidificador, entre los que tienen un efecto más potente nos encontramos con la gallinaza. Es importante aplicar una pequeña dosis de nitrógeno cuando esto se hace para generar que las bacterias procedan a una correcta descomposición de estos restos. 

  • Azufre: el azufre es una manera rápida y sencilla de acidificar los suelos, pequeñas cantidades tienen una acción rápida, pero recuerda, hay que tener cuidado a la hora de realizar su aplicación e intentar que se distribuya a lo largo del perfil que deseamos cambiar.

  • Compuestos con amoniaco: el amoniaco en forma de fertilizante libera protones y por lo tanto actúa bajando el pH del suelo. Esto resulta sencillo de hacer con fertilizantes de nitrógeno cuando se desean variar pocas décimas de pH y teniendo en cuenta el ciclo de cultivo. 

 

 

La pregunta más importante es: ¿cuánto hay que añadir por hectárea para subir o elevar el pH?

 

La respuesta a esta pregunta es variable, todo depende de la textura del suelo, su capacidad de intercambio catiónico, bases… muchos datos que generalmente se dan “ a ojo” con un error de cientos de kilos por hectárea, que puede parecer poco, pero en varias hectáreas son toneladas y puede dar lugar a bloqueos de nutrientes. 

 

Un ejemplo nos sucedió hace un año en los laboratorios, nos llegó un agricultor con una duda de si tendría que hacer encalado porque le habían indicado que tenía que aplicar ese año dolomita, ese caso fue curioso, guardamos hasta la imagen del pHmetro con la medida, un suelo con pH 7,35 y estaban recomendado echar dolomita, francamente, una auténtica locura, por eso, os indicamos que ya sea con nuestro servicio o con otros, pero analizar u obligar a que os analicen los suelos correctamente y os indiquen si hay que hacer un análisis. 

 

 

 

 

Normas básicas para realizar un encalado

 

Son pocas y sencillas, pero conviene no olvidarlas: 

  • No varias  más de un punto de pH por año.

  • Intentar analizar por segmentos de parcelas que sean homogéneos, algunas veces podemos tener 20 hectáreas homogéneas y otras solo tenemos 5, parece tedioso, pero echando las cuentas es rentable.

  • Evitar hacer encalados “ a ojo” ya que no hay datos sólidos que apoyen esto y cuando nos queremos dar cuenta es tarde, elementos bloqueados, pH incorrecto para el correcto desarrollo radicular, etc.

  • Trabajar con materias primas de calidad y echar cuentas, siempre hay que echar cuentas, si solo quieres subir el pH con cal apagada lo haces con poca cantidad, pero muchas veces, es preferible emplear dolomita o yeso agrícola por los otros nutrientes que aportan como el magnesio o el azufre. 

  • No aplicar un encalado pulverulento cuando haya viento o esté lloviendo. 

 

Puedes adquirir en nuestra tienda un análisis de encalado clicando aquí: Fertibox Encalado.

 

 

¿Quieres aparecer al final del blog? Si tienes algún vídeo o fotografía realizando un encalado de suelos estaremos encantados de publicarlo en este espacio. 

 

¿Tienes alguna pregunta? No dudes en contactar con nosotros de todas las formas que quieras, llamada telefónica, correo, mensaje en la web o mensaje en la propia entrada. 

 

Te asesoraremos en todo lo que necesites y nuestros análisis tienen un periodo de muestreo de entre 3-4 días. Recordar que contamos con servicio de recogidas de muestras a domicilio con correos Express ya incluido en el precio.

 

Si deseas hacer tu análisis de encalado también puedes adquirirlo aquí, te indicaremos tu pH y la cantidad exacta de enmienda a aplicar dependiendo del tipo de enmienda que te suministren. 

 

Muchas gracias por vuestras lecturas y esperemos que os haya gustado. 

 

Equipo Fertibox 

 

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