Fertilizantes con Macronutrientes

Actualmente en nuestra agricultura, pocos son los suelos capaces de suministrar los nutrientes necesarios para cubrir las demandas de los cultivos que tenemos debido a la mejora del conjunto de procesos que nos permite multiplicar el rendimiento de nuestros cultivos.

 

Para garantizar esta correcta nutrición de los cultivos, el empleo de fertilizantes es una práctica de uso generalizado en agricultura. Desde el punto de vista de la producción vegetal, es imprescindible conocer las necesidades de los cultivos tanto en forma global como durante las diferentes etapas de su desarrollo para poder mantener la cantidad suficiente y en forma asimilable.

 

Recordemos que los macronutrientes son los que nuestros cultivos necesitan en mayor cantidad y los micronutrientes, los que se extraen en cantidades inferiores, pero esto no implica que sean despreciables ya que resultan esenciales para un correcto desarrollo fisiológico.

 

Esto quiere decir que, aunque tengamos disponibles todos los nutrientes, si tenemos un solo nutriente deficitario, ya sea un macronutriente o un micronutriente, repercutirá en el rendimiento del cultivo.

 

Veremos brevemente cuales eran los macronutrientes y cuales los micronutrientes:

  • Macronutrientes: Nitrógeno, Fósforo, Potasio, Calcio, Magnesio y Azufre.

  • Micronutrientes: Boro, Hierro, Sodio, Cloro, Aluminio, Manganeso, Cobre, Zinc, Molibdeno, Cobalto, Flúor y Selenio.

En esta entrada vamos a centrarnos en los aportes de aquellos que nuestra planta requiere en mayor cantidad, los MACRONUTRIENTES.

 

NITRÓGENO

 

En el caso del nitrógeno, realizaremos más adelante una entrada específica para explicar más detenidamente todas sus formas debido a que es el compuesto más complejo.

 

Los fertilizantes minerales nitrogenados simples pueden dividirse según su forma en amoniacal, nítrico, mixto o de acción controlada. La utilización de estos, va a depender de la velocidad de actuación de los fertilizantes, de las condiciones climáticas así como de las características del suelo o su coste.

 

Brevemente explicaremos que las formas amoniacales son retenidas por el complejo adsorbente y las pérdidas son menores en comparación con las nítricas que se desplaza libre en la solución del suelo y que el impacto en el medioambiente es mayor. Las formas mixtas presentan características intermedias a estas dos. Y por último, las de acción controlada permiten liberar N de forma progresiva durante la vegetación del cultivo siendo más eficientes, pero con un coste mayor.

 

FÓSFORO

 

Como el empleo de los fertilizantes fosfatados debe mantener una adecuada concentración en la solución del suelo, se suelen clasificar por su solubilidad.

 

Los abonos fosfatados solubles, con alta solubilidad en cualquier condición de suelo y clima son los superfosfatos, los más utilizados. Los hiposolubles están recomendados en medios ácidos y en caliente son los fosfatos bicálcicos y escorias Thomas. Por último,  los insolubles que tienen baja solubilidad son los fosfatos naturales, las fosforitas molidas  o calcinadas.

 

Los más habituales son el superfosfato de cal simple, el triple y escorias Thomas.

 

POTASIO

 

Los fertilizantes minerales potásicos simples de uso habitual son el cloruro y sulfato potásico.

 

Por su efecto descalcificante no es recomendable utilizar cloruro potásico en suelos ácidos, pobres en cal o salinos. Si es verdad que estos problemas pueden solucionarse con enmiendas y tratamientos adecuados como encalados y enyesados ya que debido a su precio inferior y su influencia en la calidad de las cosechas suele recomendarse de forma generalizada.

 

Por otro lado, en suelos salinos o alcalinos resulta siempre favorable la utilización de sulfato potásico.

 

También podemos encontrar las sales brutas de potasa que son las mezclas de diferentes cloruros y sulfatos: la silvinita, kainita, carnalita… pero son de uso muy restringido.

 

Estos tres de los que hemos hablado se denominan primarios, aquellos que el cultivo demanda en mayor cantidad. No obstante todos los suelos deben presentar un contenido suficiente en Calcio, Magnesio y Azufre, los secundarios.

 

CALCIO

 

Para cultivos de altas exigencias  y con elevadas dosis de abonos amoniacales y potásicos pueden producirse pérdidas importantes de calcio. El calcio como alimento de la planta suele formar parte de los fertilizantes nitrogenados y fosfatados. Como éstos se escogen en función de las necesidades de N y P, pueden resultar los aportes de Ca insuficientes produciéndose una progresiva descalcificación del suelo que cultivamos.

 

Cuando se presentan estas situaciones, puede hacerse un encalado de mantenimiento cada dos o tres años para evitar este problema. Suelen tener base de carbonato de calcio y de magnesio en crudo como calizas molidas, calizas magnésicas o dolomitas y margas. Así como productos cocidos como cal viva, cales magnésicas o espumas de azucarera.

 

MANGESIO

 

En el caso del magnesio el aporte de estiércol y enmiendas calizo-mangésicas bastará en la mayoría de los casos para mantener Mg disponible en nuestros  suelos.  Si encontramos suelos pobres en Mg y con tendencia ácida (pH<6,5) espumas de azucarería,  cales magnésicas con acción rápida o dolomitas de acción más lenta serán buena opción. En cambio con pHs básicos las formas solubles como sulfatos magnésicos son más eficaces. En cultivos leñosos y especialmente en viñedo éste sulfato magnésico en aplicación foliar son muy frecuentes.

 

AZUFRE

 

Generalmente el uso de estiércol puede ayudarnos a cubrir las necesidades. No obstante tenemos que entender que cantidad de abonos contienen azufre como sulfato amónico, superfosfato de cal, sulfato de potasa, yeso…. Las dosis a utilizar suelen determinarse en función de las necesidades del cultivo en los elementos mayores.

 

No debe confundirse las necesidades del cultivo con las cantidades a utilizar como posibles enmiendas para corregir condiciones desfavorables del suelo como toxicidad del aluminio en suelos ácidos o sodio en alcalinos o para los utilizados en la lucha preventiva contra hongos como son los sulfatos de cobre y cal o tricarbamatos de zinc o manganeso.

 

Para conocer objetivamente las necesidades de tu parcela y realizar una fertilización lo más ajustada posible a tu cultivo lo ideal es realizar un análisis de suelo o de savia que permita conocer la disponibilidad real de estos nutrientes. ¡Nosotros estaremos encantados de poder asesorarte sobre las formas más interesantes de fertilización para tus cultivos!

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