Fertilizantes micronutrientes

April 15, 2020

Como recordaréis, hablamos en una entrada anterior de los fertilizantes macronutrientes, hoy vamos a centrarnos en estos fertilizantes que ayudarán aportando microelementos esenciales a una óptima producción de nuestro cultivo.

 

Para garantizar esta correcta nutrición de los cultivos, el empleo de fertilizantes es una práctica de uso generalizado en agricultura. Desde el punto de vista de la producción vegetal, es imprescindible conocer las necesidades de los cultivos tanto en forma global como durante las diferentes etapas de su desarrollo para poder mantener la cantidad suficiente y en forma asimilable.

 

 

Recordemos que los macronutrientes son los que nuestros cultivos necesitan en mayor cantidad y los micronutrientes, los que se extraen en cantidades inferiores, pero esto no implica que sean depreciables ya que resultan esenciales para un correcto desarrollo fisiológico.

 

Esto quiere decir que, aunque tengamos disponibles todos los nutrientes, si tenemos un solo nutriente deficitario, ya sea un macronutriente o un micronutriente, repercutirá en el rendimiento del cultivo.

 

Veremos brevemente cuales eran los macronutrientes y cuales los micronutrientes:

  • Macronutrientes: Nitrógeno, Fósforo, Potasio, Calcio, Magnesio y Azufre.

  • Micronutrientes: Boro, Hierro, Sodio, Cloro, Aluminio, Manganeso, Cobre, Zinc, Molibdeno, Cobalto, Flúor y Selenio.

 

En esta entrada vamos a centrarnos en los aportes de aquellos que nuestra planta requiere en menor cantidad, los MICRONUTRIENTES esenciales.

 

Debe tenerse cuidado con el aporte de todos esos microelementos, ya que la existencia de un umbral de toxicidad es muy próximo al umbral de carencia. Además, debe considerarse en la práctica le influencia de la acidez sobre la asimilación de estos, reduciéndose su absorción a medida que se reduce la acidez en la mayoría de los microelementos a excepción del molibdeno.

 

ALUMINIO

 

HIERRO

 

Generalmente en los suelos encontramos cantidades de hierro notables aparte, las cantidades que absorben las plantas de este elemento son pequeñas, por tanto, cuando aparece una falta de hierro en la planta, es más frecuente al hecho de que su absorción puede ser difícil por distintas cuestiones y no tanto a un problema de falta de hierro en el suelo.

 

Si tenemos que preocuparnos del hierro es, sobre todo,  para facilitar su asimilación y utilización por la planta bajando el pH en suelos calizos (clorosantes, porque tienen tendencia a la clorosis) ya que dificulta su asimilación por su antagonismo con el Ca o en el caso de suelos ácidos ricos en fosfatos solubles, por precipitación del Fe.

 

Los productos que consideramos más interesantes son los quelatos, compuestos orgánicos de hierro, se pueden utilizar incorporándolos al suelo o mediante pulverizaciones foliares. También el uso de fertilizantes fritados que puede aplicarse mezclados con fertilizantes simples o compuestos o en aplicación directa al suelo. La primera opción tiene una acción más rápida y eficaz pero son menos persistentes y más caros.

 

Sin embargo, la mejor defensa es evitar la plantación de especies sensibles en suelos clorosantes o elegir portainjertos que sean resistentes.

 

MANGANESO

 

El suelo, en general, está bien provisto de sales de manganeso, el problema puede aparecer cuando no se encuentre en forma no asimilable por la planta, especialmente en suelos calizos o encalados excesivamente.

 

Debe controlarse el pH, estas carencias inducidas desaparecen cuando baja el pH a valores de 5,8-6 pero en suelos ácidos < 5,5, puede producirse  toxicidad por un incremento de movilidad del manganeso.

 

Puede aplicarse sulfato de manganeso, si se aporta al suelo es necesario aportar cantidades muy altas, sobre todo en suelos básicos. Más eficaz y económica es la aportación foliar de éste sulfato de manganeso.

 

COBRE

 

En este caso la carencia suele ser de tipo primario, es decir, causada por la pobreza de la roca madre en el suelo por ejemplo, el caso de arenosos muy lavados. En suelos con escasez de cobre bastará con aplicar periódicamente sulfato de cobre, en casos más significativos puede recurrirse a una aplicación foliar de oxicloruro de cobre.

 

En algunos cultivos como el viñedo, debe cuidarse la fitotoxidad ya que puede aparecer con la aplicación continuada del cobre como tratamiento como fungicida. Para ello es recomendable encalar el suelo y elevar el pH al menos hasta 6,5.

 

BORO

 

La carencia puede aparecer por falta de éste en el suelo o como consecuencia de fuertes encalados que elevan el pH, en suelos calizos cono elevado contenido de calcio activo o en cultivos con fuertes abonados potásicos que tienen mayores necesidades de boro.

 

La aplicación se hará preferentemente sobre cultivos más sensibles a su carencia como remolacha, alfalfa, frutales o viña y se evitará realizarlo de forma sistemática cada año para evitar toxicidad.

 

Suele aplicarse mediante compuestos boratados o fertilizantes con boro. Generalmente las aportaciones al suelo se hacen con bórax.

 

CINC

 

Su carencia suele presentarse en especial en especies perennes o en algún cultivo anual como el maíz.

 

La asimibilidad del cinc disminuye al aumentar el pH, la carencia se producen para pH > 6. En cambio, en suelos ácidos puede presentarse tras abonados fuertes con fosfatos solubles.

 

En aplicaciones al suelo, los quelatos son preferibles a las sales minerales que son más móviles. Pero debido a su precio y a la facilidad son preferibles las pulverizaciones con soluciones de sulfato de cinc por vía foliar o sobre madera en invierno.

 

MOLIBDENO

 

Es el único oligoelemento cuya carencia se acentúa con la acidez del suelo. Las carencias suelen ser máxima en las leguminosas forrajeras  como alfalfa y  tréboles, remolacha, patata, cítricos, etc. Tiene gran importancias en el metabolismo del nitrógeno de la planta

 

Aumentar la capacidad oxidante del suelo, elevar el pH mediante encalado o el drenaje del suelo suelen ser medidas con las que aumentaremos la absorción del molibdeno. En caso de no solucionarse así, se puede aportar al suelo molibdato sódico o amónico mezclándolos con otros abonos o tierras para facilitar su distribución o por vía foliar. También el uso de fertilizantes fritados es habitual.

 

Para conocer objetivamente las necesidades de tu parcela y realizar una fertilización lo más ajustada posible a tu cultivo lo ideal es realizar un análisis de suelo o de savia que permita conocer la disponibilidad real de estos nutrientes. ¡Nosotros estaremos encantados de poder asesorarte sobre las formas más interesantes de fertilización para tus cultivos!

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