Ácidos húmicos y fúlvicos

 

Antes de hablar sobre ambos tipos de ácidos tenemos que mencionar la materia orgánica del suelo, la cual desempeña un papel fundamental en el mismo

 

 

Como bien sabéis, la materia orgánica tiene numerosos beneficios sobre la productividad de los suelos ya que es uno de los componentes del suelo con mayor importancia. Actúa como “despensa” de nutrientes y ayuda a controlar desde el contenido en humedad de los suelos a la temperatura de estos, siendo una parte fundamental y elemental que en las últimas décadas ha ido en claro retroceso.

 

Con esta pequeña introducción sobre la materia orgánica ya podemos hablar sobre los ácidos húmicos y fúlvicos.

 

 

¿Qué son los ácidos húmicos y fúlvicos?

 

Se podrían definir como “complejas agrupaciones macromoleculares en las que las unidades fundamentales son compuestos aromáticos de carácter fenólico procedentes de la descomposición de la materia orgánica y compuestos nitrogenados, tanto cíclicos como alifáticos sintetizados por ciertos microorganismos presentes en suelo”.

 

 

 

Teniendo en cuenta esta definición más científica sobre dichos ácidos, vamos a centrarnos en las propiedades de ambos sobre el suelo, las plantas, etc.

 

En el caso de los “ácidos fúlvicos”, presentan un color amarillo claro o marrón, son solubles con cualquier nivel de pH y actúan principalmente en la parte subterránea de las plantas, sirviendo de estimulante en la raíz y por ello se suelen utilizar como enraizantes en los cultivos.

Actúan de una manera rápida y fugaz, penetrando con facilidad en las hojas y células de la planta. Además, son capaces de formar quelatos con otros elementos nutritivos presentes en el suelo y de esta forma aumentan la biodisponibilidad por la planta.

 

Por otro lado, los “ácidos húmicos” presentan un color negro o marrón oscuro y derivan de los compuestos orgánicos del suelo como pueden ser el humus o la turba, siendo producidos por microorganismos que descomponen la materia orgánica muerta.

Actúan directamente sobre la nutrición de la planta, liberando elementos nutritivos fijados en el suelo, estabilizando el pH, aumentando la permeabilidad del suelo y su aireación o poniendo a disposición de las raíces más cantidad de CO2 para su correcta respiración. Es importante decir que su efecto es más continuado y persistente en el suelo.

 

 

 

Al igual que los ácidos fúlvicos, pueden formar agregados con otras partículas inorgánicas del suelo y de esta manera, contribuyen a evitar el encharcamiento del suelo, ya que son un excelente acondicionador del suelo gracias a su alto peso molecular. También forman humatos y humofosfatos, lo cual ayuda a mejorar el estado nutricional de la planta.

 

 

¿Qué beneficios aportan al suelo?

 

Ambos tipos de ácidos contribuyen a un mejor crecimiento de la planta, ayudan a aumentar su rendimiento y refuerzan su resistencia. Asimismo, contribuyen a una mejor absorción de los elementos nutritivos y de esta forma contribuyen a condicionar el suelo para un uso más eficiente de los fertilizantes.

 

 

Por un lado, los ácidos húmicos son beneficiosos para la fertilidad del suelo ya que contribuyen a mejorar la actividad microbiana y además realizan diversas acciones en función del tipo de suelo.

Por ejemplo, en suelos arcillosos son idóneos para mejorar la estructura del suelo, mejorar la permeabilidad de este y así conseguir un aumento en la aireación a nivel radicular de la planta, mientras que en suelos arenosos contribuyen a mejorar la capacidad de intercambio catiónico de los elementos nutritivos presentes en el suelo y de esta forma, mejoran la capacidad de retención de agua y así poder evitar pérdidas de nutrientes por lixiviación.

 

 

¿Y sobre las plantas?

 

Aparte de los ya mencionados anteriormente, de manera general se podría decir que favorecen un incremento de la masa radicular y con ello, se produce una mejora en la absorción de elementos nutritivos, un mayor desarrollo de la planta y son beneficiosos en los procesos fisiológicos.

 

Por todo esto, provocan un incremento del rendimiento económico y productivo, que es el objetivo principal de aplicar este tipo de ácidos a nuestros suelos.

 

 

¿Se pueden aplicar en todo tipo de cultivos?

 

Pues la respuesta es sí, ya que por todas sus propiedades beneficiosas contribuyen en una mejora de las condiciones del suelo y un mayor rendimiento económico y productivo.

 

Es importante decir que la mayor parte de ácidos húmicos y fúlvicos son utilizados en la horticultura intensiva como pueden ser invernaderos, cultivos como la fresa, tomate o calabacín, o en cultivos tropicales, como el aguacate.

 

 

 

Además, su aplicación es muy sencilla ya que son aplicados directamente al suelo mediante los distintos sistemas de riego, principalmente por riego gota a gota y por aspersión, ya que son los dos sistemas de riego por los cuales mejor se distribuye el producto sobre el terreno.

 

 

¿Se pueden analizar los Ácidos húmicos y fúlvicos?

 

En Fertibox ya contamos con la posibilidad de analizar el contenido de ácidos húmicos y fúlvicos, lo que es ideal para conocer la riqueza en compost, vermicompost y húmus de lombriz, podemos determinar la concentración de dichas sustancias y asesorarte en la estimulación de su producción y purificación. 

 

 

 

 

Esperamos que ahora tengáis claros los beneficios del uso de ácidos húmicos y fúlvicos, si tenéis alguna duda sobre los beneficios o sobre la aplicación de los mismos no dudéis en comentar bajo la entrada o enviarnos un email.

 

Y si queréis saber más sobre la materia orgánica podéis hacerlo en la entrada: Materia órganica: Rentabilidad y lucha contra el cambio climático. 

 

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