Análisis de microorganismos

En anteriores entradas os hemos hablado sobre los microorganismos presentes en el suelo y su importancia en determinados procesos físicos, químicos y edáficos. Sin embargo, en este nuevo post os traemos información muy interesante sobre cómo analizar estos organismos en el laboratorio para determinar directamente la calidad y la salud del suelo de nuestros cultivos. 

 

 

No es una cosa reciente el que se pueda llevar a cabo el análisis de microorganismos en el laboratorio ya que, desde mediados del siglo XIX, se puede determinar la calidad y la salud del suelo de nuestros cultivos a través de la visualización y conteo de determinados organismos empleando diferentes técnicas, como pueden ser la utilización de medios de cultivo para su recuperación, identificando grupos funcionales de interés agrícola o reproduciendo ecosistemas reales en el laboratorio.

 

Asimismo, en los últimos años y a medida que la ciencia ha ido evolucionando, también se pueden realizar estudios con los genes asociados a algunos grupos como por ejemplo las bacterias fijadoras de nitrógeno, que son de gran importancia en biofertilización y en la movilidad del azufre (S) en sistemas lacustres, por ejemplo.

 

 

¿Qué información podemos obtener a partir de un análisis microbiológico de suelos?

 

Mediante la realización de un análisis microbiológico de una muestra de suelo y/o rastrojos (hojas, tallos, raíces y detritos de cultivos), podemos diagnosticar, predecir y planificar manejos sustentables que ayudan al agricultor a obtener mejores rendimientos económicos y productivos de sus cultivos.

 

También nos permiten cuantificar la población microbiana de nuestro suelo, permiten determinar la presencia o ausencia de fitopatógenos que pueden afectar un cultivo, así como identificar y aislar microorganismos benéficos para nuestras cosechas.

 

 

 

Otra información que podemos obtener es por ejemplo conocer el efecto de prácticas agronómicas sobre la población de microorganismos con el fin de evaluar la calidad de los suelos, obtener curvas de mineralización de un terreno o conocer la actividad enzimática que presenta nuestro cultivo, entre otras.

 

 

¿Cómo podemos analizar los microorganismos presentes en nuestro cultivo?

 

Hoy en día, se utilizan numerosas técnicas microbiológicas empleadas en el estudio de los suelos junto con herramientas de ayuda como puede ser la bioquímica, la biología molecular o la agricultura de precisión. Con estas herramientas de ayuda es posible realizar un análisis más completo y sofisticado, ya que nos permiten no solo estudiar los microorganismos o plantas de manera aislada, sino que también nos permiten generar índices de calidad de suelo o un conocimiento más certero de las relaciones entre la calidad del suelo y la respuesta de los cultivos.

 

 

Además, gracias al avance de la investigación científica, también podremos determinar numerosos organismos aún desconocidos con funciones particulares, tanto a nivel agrícola como a nivel industrial y farmacéutico, entre otros muchos.

 

 

¿Cómo se debe realizar un muestreo para un correcto análisis de laboratorio?

 

En primer lugar, se deben seleccionar las áreas características o representativas del cultivo que se quiere estudiar. Después, se debe establecer un mapa con las condiciones del terreno tales como planos, pendientes, cercanías a ríos, con o sin cultivo, áreas encharcadas, etc. ya que es información muy útil a la hora de interpretar los resultados que se obtengan en los análisis microbiológicos.

 

Para la toma de muestras, es recomendable hacerlo al azar, recorriendo la parcela o el lote en cuadrículas, zigzag o diagonales, utilizando un palín para una mejor recolección superficial (0-10 cm).

 

 Tipos de muestreo a realizar. Fuente: http://agro.unc.edu.ar/~microbiologia/wp-content/uploads/2014/04/Guia-de-Trabajos-Practicos.pdf

 

 

Es importante decir que una muestra es una fracción representativa del área total de suelo que se desea estudiar. Se recomienda tomar entre 10 y 20 sub-muestras por lote y posteriormente, se mezclarán en una bolsa y así obtendremos una muestra representativa de unos 200 a 500 gramos. La bolsa que se utilice deberá ser de polietileno, debidamente rotulada y a ser posible con cierre hermético para evitar posibles factores que puedan afectar a la muestra durante su llegada al laboratorio.

 

Bolsa de polietileno con muestra de compost

 

 

Estas bolsas deberán almacenarse en refrigeración a una temperatura de 5-10 ºC durante 24 horas y así evitaremos la perdida de humedad y posibles modificaciones de temperatura. Por último, se deberá enviar al laboratorio con la mayor brevedad posible. Por último, se deberá enviar al laboratorio con la mayor brevedad posible.

 

 

Para más información o sugerencias sobre los microorganismos o el análisis de estos, podéis poneros en contacto dejando un comentario debajo del post o enviándonos un email.

Please reload

Categorías
Please reload

Entradas destacadas

Unidades en los análisis de suelos. PPM y MEQ

24/10/2019

1/3
Please reload

Entradas recientes
Please reload

NEWSLETTER
Buscar por tags