Fertilización nitrogenada: nitrógeno amoniacal, uréico y nitrato

Diferencias y semejanzas entre “urea”, “nitrógeno amoniacal” y “nitrógeno nitrato”

 

En la siguiente entrada vamos a hablar de manera breve sobre las tres mayores fuentes de nitrógeno utilizadas en la agricultura: urea, amonio y nitrato.

 

 
 

La urea como fertilizante

 

Se trata de un compuesto químico cristalino e incoloro presente de manera abundante en las deyecciones de los seres vivos . Es el principal producto terminal del metabolismo de las proteínas en mamíferos, por ejemplo, la orina contiene nitrógeno, y la urea  constituye el 80% del nitrógeno de la orina y procede de la degradación de los diferentes compuestos con nitrógeno, sobre todo de los aminoácidos de las proteínas de  los alimentos.

 

Este compuesto se utiliza como fertilizante nitrogenado en la gran mayoría de los cultivos de nuestro país ya que se aplica al suelo y aporta nitrógeno a las plantas de una forma muy barata y eficiente ,  como sabéis el nitrógeno es esencial en el metabolismo de las plantas ya que está directamente relacionado con la cantidad de tallos y hojas que son las responsables de absorber la luz para realizar posteriormente la fotosíntesis.

 

 

 

Empleo de  la urea como fertilizante

 

Se puede aplicar a diferentes tipos de cultivos y con múltiples funcionalidades. Su aplicación se puede llevar a cabo de diferentes maneras, bien al voleo, en abono de pre siembra o en cobertura en cultivos de secano, aunque la mejor forma para utilizarla es entre líneas, al costado o debajo de la línea de siembra, donde no hay ningún tipo de limitación en la dosis a suministrar.

 

Es importante aplicar la urea antes de la siembra o en el momento de esta, pero siempre con suficiente antelación al momento en que la planta precise el nitrógeno ya que el grano tiene que hidrolizarse y posteriormente descomponerse en formas del nitrógeno asimilables por el cultivo.

 

Se dice que tiene una asimilación lenta ya que no puede ser absorbido por la planta y para ello se debe transformar el nitrógeno (a temperatura relativamente alta), primero en amonio y luego en nitrato como parte del proceso transformación de las formas del nitrógeno.

 

Una vez que se aporta urea al suelo, el amoniaco que libera se combina con la humedad y las partículas de este, siendo el nitrógeno amoniacal retenido en el suelo por el complejo de cambio, si contamos con un suelo debidamente balanceado no existe apenas pérdida de nitrógeno  mediante su emisión a la atmósfera. Hay que señalar que, si se cuenta con regadío, es recomendable que el suelo esté húmedo o se practique un ligero riego tras su incorporación.

 

 

La  Urea se ve influida por el pH del suelo, aunque podemos utilizarla sin muchos problemas si que necesitamos tener en cuenta que con pH excesivamente básico se incrementa su volatilización y con pH ácido se puede ver incrementado su poder acidificante y  podemos derivar en bloqueos de nutrientes o solubilización no deseada de metales pesados, por este motivo, se hace necesario tener en cuenta que por cada 100 kgs de Urea que apliquemos tendremos que aplicar sustancias que actúen como encalantes como son:

  • Carbonato de calcio: 85 kilos de carbonato por por cada 100 de urea

  • Dolomita: 79 kilos de por cada 100 de urea

  • Cal viva: 47 kilos por cada 100 de urea

  • Cal muerta: 63 kilos por cada 100 de urea

  • Silicato de calcio: 99 kilos por cada 100 de urea

Cuanto más bajo sea el pH del suelo, mayor importancia tendrá prevenir el efecto acidificador de la urea.

 

 

 

El nitrógeno amoniacal como fertilizante

 

Se trata de un compuesto obtenido en la primera transformación del nitrógeno contenido en la urea, el nitrogeno amoniacal puede  quedar retenido en el complejo de cambio  y posteriormente es transformado mediante el proceso de nitrificación en nitrógeno nítrico que es la forma en la que el suelo absorbe mayor cantidad de nitrógeno. La retención del nitrógeno amoniacal en el suelo es de un corto periodo de tiempo antes de que cambie su forma por acción de los microorganismos .

 

Los fertilizantes que contienen nitrógeno amoniacal son los más utilizados en la agricultura ya que aportan una serie de ventajas como son la  aportación de  nitrógeno nítrico de forma inmediata y nitrógeno amoniacal de acción más prolongada. Además,existe la ventaja de no necesitar ser enterrados  ya que en esta forma es  soluble en agua y pasa rápidamente al complejo de cambio del suelo.

 

El nitrógeno amoniacal aporta una serie de ventajas como por ejemplo favorecer un aumento del contenido en proteína total del producto final o la modificación de diferentes compuestos tales como compuestos anticancerígenos que suponen un aumento en la calidad nutricional del cultivo. Asimismo, se produce una reducción en las pérdidas de nitrógeno y el mantenimiento del nitrógeno  en el suelo durante más tiempo. Como consecuencia, se reducen las pérdidas de nitrato por lixiviación, que dan lugar a la contaminación de las aguas subterráneas y a la aparición de fenómenos de eutrofización, y se reducen las emisiones de gases nitrogenados con gran potencial de efecto invernadero, hay que recordar que la agricultura es un aliado para luchar contra el cambio climático. 

 

Empleo del  nitrógeo amoniacal como fertilizante

 

En primer lugar indicar que es muy versátil ya que se puede aplicar en diferentes épocas: 

 

  • pre siembra en otoño, en aquellas zonas en que las temperaturas medias del suelo sean inferiores a 10ºC (esto no se cumple en españa).

  • pre siembra en primavera, siendo esta la más empleada por nuestras condiciones climáticas.

Los resultados obtenidos mediante la aplicación primaveral  son mejores; existe diferentes formas de aplicación, ya sea en forma sólida (nitrógeno mineral, fertilizantes orgánicos...) o líquida, estando esta muy presente en la actualidad por su facilidad de aplicación y rapidez por parte del cultivo. 

 

El nitrógeno nítrico como fertilizante

 

Se trata de la forma química natural en la que la planta absorbe la mayor cantidad de nitrógeno. Es un producto muy soluble en agua y no es retenido por el complejo de cambio del  suelo, sino que desciende a capas profundas del terreno arrastrado por el agua. Es durante este transporte cuando las raíces de las plantas deben tomarlo para no perderlo. Si el nitrógeno aportado con los fertilizantes está en esta forma química, gran parte de este puede perderse al subsuelo sin que las raíces tengan tiempo para tomarlo.

 

 

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¡Fertisaludos! 
 

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